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Tan jóvenes y la pena / Millanes Rivas

BRUNA. Llegué aquí huyendo. Y si vuelvo de nuevo a casa, ¿no lo estaré haciendo otra vez? ARGENIS. Tú morirás huyendo, Bruna. Porque es tu manera de entender el camino: vas dejando atrás cada conquista. Todo lo que tienes lo sueltas.  (p.243)  Cuando Ernesto besó a Teresa por primera vez la convirtió en una adulta. En su beso iba un contrato imparable: matrimonio, piso con hipoteca, hija con familia desestructurada. Para Teresa, Ernesto sería el fantasma de la adultez que llega y te arrastra para dejarte tapaditos, bajo una manta de polvo, todos los sueños que han sido la combustión de una a lo largo de una vida. A diferencia del de Ernesto, el beso de Bruna supuso un terremoto por sus piernas que resquebrajó los últimos años y la llevó hasta la adolescencia. Bruna no besó a la Teresa que conoció en el pueblo, besó a la actriz, a la Adela, a la Elena, a la que salió de casa de sus padres con ganas de vivir una juventud que se le quemó al primer cruce con un hombre. (P.182) Era...